EL sector Construcción, al igual que todas las áreas de la economía, hoy está inmerso en la Cuarta Revolución Industrial, lo que si bien genera oportunidades de mejora e innovaciones disruptivas en los procesos y modelos de negocio, también obliga a replantear los paradigmas productivos que, en varios casos, han sido exitosos por mucho tiempo.

Del mismo modo que la Primera Revolución Industrial incorporó la mecanización a partir de la invención de la máquina de vapor, la Segunda se basó en la disponibilidad de la energía eléctrica para generar las líneas de producción, mientras que la Tercera se enfocó en la automatización, con el surgimiento de la informática y la electrónica. Por su parte, la Cuarta Revolución Industrial, que vivimos intensamente en estos momentos, se centra en gran medida en la existencia de la “nube” o plataformas de Internet, las que permiten que los sistemas, empresas y personas interactúen y colaboren en tiempo real en esta era digital. Entonces, ¿qué implica la Construcción 4.0? En pocas palabras, es la combinación de tres conceptos fundamentales: Transformación Digital y Cultural e Industrialización. Para efectos de nuestro Índice de Transformación Digital en la Construcción o ITD-C, profundizaremos en el desafío que tiene el sector y sus empresas para avanzar en un proceso efectivo de Transformación Digital (TD). Lo primero es clarificar el concepto, ya que por error muchas veces se entiende como un acto de adquisición de tecnología y digitalización de lo que hoy hacemos. La TD es un proceso para poner al cliente al centro de las organizaciones, mejorando su experiencia y satisfacción, que implica un cambio cultural y organizacional, habilitado por las tecnologías de información, comunicación y automatización, el cual está orientado a generar nuevos modelos de negocio, transformando y haciendo más eficientes los procesos de negocio.

Es visualizar otras formas de entregar un servicio o agregar valor a mi producto, basándose en las nuevas tecnologías, lo que implica reestructurar la organización e incorporar capacidades y talento digital en todos los niveles, junto a un cambio cultural y estratégico global.

Y todo esto, ¿cómo se expresa en la Construcción? Sin duda, en mejoras significativas de productividad, calidad y predictibilidad, y en mayor satisfacción de nuestros clientes al agilizar los procesos e impulsar a las organizaciones al cambio constante. También redunda en menores impactos, más colaboración y coordinación entre los actores de la cadena de valor y en la generación de nuevos modelos de negocio, entre otros. En resumen, un trabajo altamente Colaborativo, Sustentable y Seguro, en el cual la Información se Comparte y se Dispone en Tiempo Real, logrando así una mayor Productividad y Rentabilidad.

Para lograr lo anterior, se debe trabajar simultáneamente en aspectos de Liderazgo, Visión y Estrategia, Cultura y Organización, Procesos y Tecnología. El éxito de este viaje de transformación digital se producirá si podemos avanzar en paralelo en cada uno de estos desafíos, considerando las características propias del sector.

La industria de la Construcción posee condiciones  especiales que crean algunas barreras adicionales al  proceso de TD, como la fragmentación de los proyectos,  gran atomización de empresas en múltiples disciplinas,  alta movilidad y baja calificación de los RRHH,  transitoriedad de las obras y baja replicabilidad, por  mencionar algunos. Así, se vuelve necesario hacer un  trabajo adicional por focalizar y converger los esfuerzos,  tanto en la oficina central como en cada uno de los  proyectos, generando un cambio cultural y activando el  conocimiento y las buenas prácticas. Especial reto es  utilizar y ser parte de un ecosistema de innovación,  colaborando activamente con emprendedores y startUps  de base tecnológica, así como capacitar a todos los  colaboradores en habilidades digitales, dado que existe  un mayor acceso a dispositivos o soluciones tecnológicas  junto a cada vez menores costos de implementación, lo  cual nos entrega oportunidades que se deben visualizar.

Concluyendo, queda la invitación a poner foco en  solucionar debilidades, problemas y desafíos en el  modelo actual de negocio, con liderazgo y planificación  basados en un Plan de Transformación Digital y Cultural  que no solo consista en adquirir e instalar tecnología.  Asimismo, surge con fuerza la necesidad de mejorar el  diseño a través de una participación y coordinación  temprana de todos los actores, haciendo una  convergencia entre el diseño y la construcción, es decir,  en sistemas y soluciones modulares e industrializadas. Si  bien las metodologías y herramientas BIM (Building  Information Modeling) no son en sí TD, no cabe duda de  que son el principal habilitador tecnológico que facilita y  permite apoyar el proceso de TD en las empresas y en el  sector. La construcción virtual del gemelo digital será en  un futuro próximo un estándar para la industria.

Este primer índice de Transformación Digital de la  Construcción (ITD-C) pretende ser una herramienta  efectiva para que las empresas de la industria de la  construcción puedan iniciar sus viajes de transformación  con un foco claro en superar las brechas que inhiben la  transformación del sector.

¿Qué nivel de cambio organizacional y adopción digital alcanza la Construcción?

Midiendo la Madurez Digital  & Cultural del Sector

El Índice de Transformación Digital (ITD) es un indicador que permite medir el nivel de madurez en la  incorporación de prácticas de Transformación Digital en las empresas.

Se mide en una escala de 0 a 100 puntos y permite clasificar las empresas en 5 niveles de  madurez, desde Analógicas a Líderes Digitales. En esta primera versión del Índice de  Transformación Digital de la Construcción (ITD-C) se ha mantenido el modelo base ITD,  pero se han realizado los ajustes necesarios para incorporar las prácticas, procesos y  tecnologías propias de la industria, a modo de representar con la mayor certeza posible la  realidad del rubro, sin dejar de lado los aspectos de comparabilidad requeridos para que  sea trazable con otras industrias del país.

Podemos encontrar tres capas de análisis de los datos obtenidos que se van agregando  sistemáticamente, desde el más directo hasta un valor integrado. La primera capa es la  denominada “Nivel 3: De Impulsores y Habilitadores”, la segunda es el “Nivel 2:  Dimensiones”, en el que evaluamos el grado de cambio organizacional y la Adopción  Digital; y la tercera es el “Nivel 1: Integrado”, que representa el valor del ITD-C del sector.

Nivel 1: Integrado.

Primeros resultados.

Comparativo por Variables Impulsoras y Habilitadoras

Se observa que 4 de los 5 Impulsores y Habilitadores de  la TD evaluados están bajo el promedio nacional,  situándose en la clasificación de Análogo y Principiante  Digital.

El Impulsor que alcanza un mejor resultado es el de  “Formas de trabajo, personas y cultura digital”, con 58  puntos y 8 por sobre el promedio nacional (50 pts),  favoreciendo positivamente la performance del sector.  Este valor coincide con el más alto del ITD del país, que  llega a 68 puntos en promedio, por lo que el resultado del  sector está en línea con la realidad país. Igualmente, con  10 puntos por debajo de la media nacional, este es el que  presenta la mayor brecha, evidenciando un amplio  espacio de mejora en este ítem. Entonces, y a pesar de  este resultado, la Construcción posee un rezago  significativo en el avance de variables “Impulsoras” del  desarrollo de la Transformación Digital.

El resultado que más aporta en el alza del ITD-C en el  Impulsor “Formas de trabajo, personas y cultura digital”  es el relacionado con la visión de ser organizaciones  altamente flexibles, en particular aquellas ligadas con el  área de Contratistas Generales y Contratistas de  Especialidades. Por otro lado, también influye la  percepción de ser un rubro colaborativo, aspecto  impulsado principalmente por los resultados de las Empresas Contratistas Generales, sumándose esta vez las  firmas de Edificación en Altura. Esto se acentúa en las  Micro Empresas y en las Pymes.

El impulsor “Visión y Estrategia de Digitalización”  alcanza 7 puntos menos respecto del puntaje nacional,  siendo la segunda mayor brecha detectada. Los  resultados se deben fundamentalmente a la falta de  Planes de Implementación de Transformación Digital, así  como a la ausencia de mecanismos de medición de la  experiencia de los mandantes en el desarrollo de las  obras, aspecto básico para una Transformación Digital  efectiva.

El impulsor “Liderazgo Hacia lo Digital” tiene 3 puntos  menos que la medición nacional, resaltando la falta de  planes estructurados en los que se definan los  responsables de liderar las acciones de Transformación  Digital, basándose más bien en la incorporación de  herramientas digitales con una lógica inorgánica y  asociada a dar solución a problemáticas puntuales.  Asimismo, no existe visión de contexto, ni comunicación  e interacción entre las herramientas, con métricas, plazos  y responsables que ayuden a controlar su avance y  permite cuantificar su aporte a la productividad o a la  mejora de los procesos que asisten para evaluar cómo  impactan en la relación con el cliente o mandante.

También es posible constatar que el habilitador  “Digitalización de procesos y toma de decisiones” está  3 puntos por debajo del resultado global, con solo 38 pts.  Nuevamente la industria está en línea con los resultados  del ITD nacional, ya que esta dimensión es también la que  tiene un menor valor, con 41 puntos. En cuanto a los  rubros, destaca el de Edificación en Altura, que alcanza  el nivel de Avanzado Digital en la escala ITD-C.

En las Pymes y Grandes Empresas este resultado se ve  fuertemente influenciado por temas asociados al uso de  plataformas y repositorios de documentación  compartida, a la utilización de redes sociales con un  objetivo laboral y al empleo de servidores para el  desarrollo de un Ambiente Común de Datos, actividades  que requieren un uso más intensivo de las tecnologías disponibles para digitalizar ciertos procesos,  especialmente por la realidad originada por la pandemia.  En consecuencia, se observa un avance respecto de  algunos de los Habilitadores de Adopción Digital, en el  cual destacan las Grandes Empresas, sobre todo en  digitalización y automatización de procesos de gestión y  administración de las obras, solicitudes comerciales y  facturación, así como también la información de los  rendimientos de las partidas.

El habilitador de “Tecnología, Manejo de Datos y  Herramientas Digitales” obtiene un resultado levemente  superior al nacional, con 49 versus 46 puntos. En cuanto al  tamaño de las empresas, 62% de las Grandes se sitúan en  el nivel de Avanzado Digital, seguidas por las Pymes, que  en un 47% llegan al mismo tramo.

Sin embargo, la diferencia se amplía cuando avanzamos  en la intensidad de la adopción, la profundidad requerida  para el requerimiento tecnológico y la capacidad  instalada para gestionarlo, por ejemplo en aspectos de  ciberseguridad. Esto porque no se encontró evidencia  significativa que asegure que es una práctica sistemática  en las organizaciones del sector, pudiendo concluirse que  no hay una ocupación adecuada respecto de la  protección de los datos e información ni de sus  implicancias, alcanzando solo un nivel Analógico Digital.

Existen avances relativos a la adopción tecnológica en el sector comparado con el promedio nacional, que frenan su impulso debido a factores culturales y organizaciones.

Las mayores brechas en los Habilitadores de Adopción  Digital están en las Mipes y Pymes, en las que los  procesos de coordinación y comunicación entre la  unidad central de administración y la obra propiamente  tal, no responden necesariamente a directrices  establecidas, definidas y coordinadas, o que posean una  piel digital que les permita generar información confiable  y en línea desde las obras, que apoye la toma de  decisiones así como la gestión, productividad y calidad  de las mismas.

La adopción de algunas tecnologías es más alta que el promedio nacional, pero sin realizar un adecuado análisis en la modificación de los procesos ni llevar a cabo un cambio cultural.

Distribución porcentual  de las Empresas según Niveles de Madurez  Digital

Dimensiones de Madurez Digital entre sectores

Hecho el análisis de los Impulsores y Habilitadores, es posible situar las coordenadas de los  valores obtenidos en los cuadrantes definidos por los planos de las Dimensiones de Cambio  Organizacional y de Adopción Digital, revelándose la intensidad de la Transformación Digital  del sector en relación a otras industrias del ITD nacional.

En el segmento de Básicos, el rubro de la Construcción es el que posee un menor nivel de  desarrollo en la Dimensión de Cambio Organizacional, mientras que los habilitadores que la  componen, que son “Liderazgo hacia lo digital”, “Visión estratégica y digitalización”, y  “Formas de trabajo, personas y cultura digital”, tienen una menor performance que el  pequeño comercio, la manufactura y la agroindustria.

Más relevante que el rezago digital del sector, es el rezago cultural.

Sin embargo, en el segmento de empresas básicas, la  Construcción alcanza un mejor resultado en la Dimensión  de Adopción Digital. En los tamaños de Pymes y Grandes  Empresas de Edificación en Extensión y Edificación en  Altura, se debe al uso de plataformas y repositorios de  documentación compartida, a la utilización de redes  sociales con un objetivo laboral y al empleo de servidores  para el desarrollo de un ambiente común de datos.

Esta combinación nos muestra que la Construcción ha  estado avanzando en la incorporación de herramientas de  base digital/tecnológica, pero que este progreso no ha  estado acompañado de un cambio organizacional, con  objetivos que impregna la estructura de las compañías y  que le den estabilidad en el mediano y largo plazo, de  modo de capturar todos los beneficios económicos y  operacionales de la TD.

Empresas por Dimensiones y Segmentos

Se puede apreciar la nube de resultados obtenidos por las empresas evaluadas en el modelo de  dimensiones del ITD-C y el ITD Nacional.

Desde la perspectiva del eje del Cambio Organizacional, se observa que 6 de cada 10 compañías de la  Construcción se encuentran en el cuadrante menos evolucionado, o sea, en el segmento Básicos. Por  otro lado, un 24% ha incorporado un grado avanzado de tecnología, alcanzando el cuadrante  Tecnológicos, pero sin incluir un cambio en la estructura de sus organizaciones, por lo tanto, ese  progreso no se sustenta en una evolución cultural, de liderazgo y visión, que permita que sea  permanente y que no dependa de una herramienta en particular.

Las principales diferencias se enmarcan en los extremos del modelo, denominados Básicos y Expertos.  La cantidad de empresas presentes en el primero (Básicos) supera en 9% al valor nacional, mientras que  en el segundo (Expertos), vale decir aquellas que han recorrido un camino hacia la transformación  digital, tanto en lo organizacional como en lo digital, alcanza 33%, 7 pp por debajo del ITD Nacional que  llega a un 40%. Por otra parte, en los cuadrantes intermedios, Evolucionados y Tecnológicos, la  tendencia es relativamente similar.

Empresas por Segmentos

Estos resultados cobran una nueva dimensión cuando es posible analizar los segmentos y los resultados  porcentuales de las compañías que componen la muestra.

En el segmento Básicos se observa la mayor concentración de Micro Empresas y Pymes, con un 55%  y 49% respectivamente. Este es el cuadrante menos avanzado en TD y nos da cuenta de la brecha que  tiene 1 de cada 2 Micro Empresas y Pymes en la Dimensión de Desarrollo Organizacional y de Adopción  Tecnológica.

Por definición, se gestionan los procesos de forma analógica, apoyados por tecnologías básicas, sin  liderazgos significativos ni una cultura que habilite la TD. Llama la atención que un 25% de las empresas  Grandes entren en el segmento de Básicos, lo que indica que no solo es un tema para las pequeñas  firmas, sino que también para una parte no despreciable de compañías que generan altos volúmenes  de facturación. Es relevante destacar el desafío que implica para el sector gestionar la transformación  de los procesos propios del negocio, sobre todo en el segmento Básicos, lo cual podría impulsar la  productividad de dichas empresas.

El porcentaje restante de Grandes Empresas se sitúa en los segmentos Tecnológicos, con 33% (3 de  cada 10 organizaciones), en Expertos, con 39% (4 de cada 10 empresas) y en Evolucionados, con una  muy escasa participación.

Las empresas de mayor tamaño poseen un mayor avance tecnológico; sin embargo, se mantiene el rezago en la evolución organizacional.

Intensidad de la Adopción Digital por Rubro

Podemos observar que 7 de cada 10 empresas del rubro de Obras Públicas alcanzan un resultado que las  clasifica en el cuadrante Básicos y, en consecuencia, poseen un nivel de intensidad en la Transformación  Digital inferior al resto de los rubros y un rezago en su desarrollo en este sentido. Es el sector de Edificación  en Altura el que lidera la incorporación de herramientas tecnológicas, con 41% en Tecnológicos y 30% en  Expertos.

En el Eje de Cambio Organizacional, el sector que evidencia un mayor avance en cuanto a cambio cultural  es el de Contratistas de Especialidades, impulsado fuertemente por una Cultura de Trabajo Colaborativo  con Mandantes y por considerarse ágiles en su estructura organizacional frente a los cambios.

Conclusiones y Desafíos Futuros

El desarrollo del Primer Índice de Transformación Digital  de la Construcción, en un espacio de colaboración y trabajo  conjunto entre PMG y CDT, ha permitido tener una panorámica más certera respecto a la madurez de la adopción digital y del  cambio cultural con foco en la industria, específicamente en los  rubros de Edificación en Extensión, Edificación en Altura, Obras  Civiles, Contratistas Generales y Contratistas de Especialidades,  permitiendo delinear estrategias focalizadas en aumentar y  mejorar la productividad en el sector mediante la aplicación  sistemática de herramientas tecnológicas y de cambio cultural.

Estudios internacionales² muestran que la Construcción es, a  escala mundial, una de las industrias con mayor rezago respecto  de la incorporación de tecnología, observándose la estrecha  correlación entre la incorporación de tecnología en un sector y  su nivel esperado de crecimiento en productividad³. Ambas  variables al debe en la Construcción.

Los resultados del ITD-C describen un sector que está 4 puntos  por debajo del promedio en Chile, mostrando un retraso de 46  puntos promedio, versus 50 del ITD Nacional, lo que sitúa a la  industria en la categoría de Principiante Digital.

Así, la Construcción sólo alcanza en el índice al Pequeño  Comercio, quedando 18 pts. por debajo del Gran Comercio o  Retail, 16 pts. bajo Comunicaciones y 14 pts. bajo los  Proveedores a la Minería.

Estos valores confirman que en nuestro país, al igual que en los  análisis internacionales, hay un bajo nivel de madurez digital en  la industria, lo que no solo implica la incorporación de  herramientas TI, qué es lo que entendemos como Adopción  Digital, sino que también el desarrollo de las condiciones  organizacionales para que esas herramientas se implementan  y perduren en el tiempo, con los liderazgos adecuados, la  cultura de trabajo idónea y procesos y procedimientos  definidos. Todos aspectos que presentan grandes desafíos a  abordar.

La construcción presenta desafíos relevantes en el ámbito  de la Transformación Cultural en comparación a otras  industrias del país. El ITD-C de Cambio Organizacional  muestra una diferencia negativa de 7 puntos en el eje de  los Impulsores de Liderazgo, Visión y Cultura  Organizacional para la Transformación Digital, con 47  puntos el ITD-C v/s 54 el ITD Nacional.

La mayor brecha se produce en el impulsor Formas de  Trabajo, Personas y Cultura Digital, el que está 10 puntos  por debajo del promedio en Chile.

Las complejidades propias del sector asociadas a los  aspectos de cadenas de valor, dificultades en la  replicabilidad de los modelos de gestión de una obra a  otra y la mantención de los equipos de trabajo, entre  otras, no han sido resueltas de forma estructural, y para  mejorar requieren de una Transformación Cultural, de  Procesos y Digital.

Se requerirá de un intenso trabajo colaborativo  entre los diferentes actores del ecosistema  constructivo para acelerar los procesos de  Transformación Digital en rubro, el que debe incluir  a oficinas de Arquitectura, de Ingeniería,  Proveedores, Subcontratistas de Especialidades y  Generales y, por supuesto, los Profesionales de  Terreno y Maestros. Y es que la Transformación  Digital de la industria no es una tarea solo de las  Constructoras.

Este resultado nos impone un desafío urgente  relativo a la necesidad de integración en el proceso  productivo de las partes involucradas, haciendo que  el ecosistema trabaje de forma colaborativa y  coordinada. Por este motivo, la tarea de impulsar  esta transformación no es solo del sector de la  Construcción.

Dentro de los retos organizacionales destaca la  generación de liderazgos para la implementación  de cualquier proyecto de cambio. Este Impulsor  presenta una brecha de 12 pp en relación a la media  nacional, con solo un 28% de empresas que dicen  involucrar a sus colaboradores en los procesos de  Transformación Digital.

Conclusiones y desafíos

Las Grandes Empresas Constructoras  y Subcontratistas son las que han  alcanzado una mejor performance en  el ITD-C, impulsadas principalmente  por los Habilitadores de Adopción  Digital, con 52 puntos por sobre las  Pymes y las Micro Empresas en 9 y 10  puntos, respectivamente. Aún así,  todavía no logran un cambio de  categoría, manteniéndose como  Principiante Digital.

De esta forma, la dimensión de  Adopción Digital muestra una brecha  negativa de 1 punto respecto a la  media en Chile, con 43 pts, situándose  en el cuadrante de madurez digital  denominado Básico (ver Figura 30).  Esto refleja bajos indicadores de uso  de tecnologías en comparación a la  media nacional, además de herramientas digitales aplicables  transversalmente a diferentes rubros,  a excepción de BIM, el que es  especializado para la industria.

En la capa digital más propia de la  Construcción, observamos un bajo  empleo de herramientas tecnológicas  o softwares especializados para tareas  del sector.

En el sector existen avances en la  adopción tecnológica comparado con  el promedio nacional, pero esta  evolución se ve frenada por temas  culturales y organizacionales.

3 de cada 10 empresas usan  tecnologías propias de Construcción.

Para su utilización, la empresa no solo debe comprar o  arrendar las licencias, sino que también debe propiciar la  adaptación cultural y de los procesos de las compañías  para sacar el máximo provecho.

En una capa más tecnológica, asociada a la industria 4.0 y  la del uso que se le podría dar a los datos generados en  una obra como activo para el desarrollo del negocio, la  brecha es aún más significativa, con un rezago esperable  dado el resultado anterior.

Desafíos futuros y reflexiones

La Construcción enfrenta importantes desafíos en  su proceso de Transformación Cultural y Digital, y  deberá superar algunas complejidades adicionales  propias del sector, como por ejemplo la  fragmentación de la cadena de valor de los  proyectos, las dificultades para replicar modelos de  gestión, dada la diversa naturaleza de los proyectos,  la transitoriedad de los equipos de trabajo y la falta  de estandarización de procesos, entre otras.

Se requerirá de un intenso trabajo colaborativo  entre los diferentes actores del ecosistema  constructivo para acelerar los procesos de  Transformación Digital en rubro, el que debe incluir  a oficinas de Arquitectura, de Ingeniería,  Proveedores, Subcontratistas de Especialidades y  Generales y, por supuesto, los Profesionales de  Terreno y Maestros. Y es que la Transformación  Digital de la industria no es una tarea solo de las  Constructoras.

El uso de BIM, tema relevante en la Transformación  Digital de la Construcción, así como la  industrialización de procesos constructivos, son  elementos reconocidos y necesarios para mejorar la  productividad del rubro. Sin embargo, y a la luz de  los resultados, la brecha principal para su  transformación está en el cambio cultural, la  flexibilidad, la agilidad organizacional y el trabajo  colaborativo con el ecosistema. La innovación, la  ejecución de iniciativas de experimentación  basados en células ágiles transversales y  colaborativas serán el vehículo que impulsará el  cambio cultural de la industria. Seguramente, estos  serán los elementos que impulsarán la  transformación digital y cultural del sector.

Metodología Caracterización de la Muestra

En esta primera versión del Índice de Transformación Digital de la Construcción (ITD-C) se ha mantenido el modelo base  ITD, pero se han realizando los ajustes necesarios para incorporar las prácticas, procesos y tecnologías propias de la  industria, a modo de representar con la mayor certeza posible su realidad, sin dejar de lado los aspectos de  comparabilidad necesarios para que sea trazable con otros sectores del país.

Podemos encontrar tres capas de análisis de los datos que se van agregando sistemáticamente, desde el más directo  obtenido de la muestra hasta un valor integrado. La primera capa de resultados es la denominada. 

Nivel 3: de Impulsores  y Habilitadores, la segunda es el Nivel 2: Dimensiones, en el que evaluamos el grado de cambio organizacional y la  Adopción Digital; mientras que la tercera es el Nivel 1: Integrado, que representa el valor del ITD-C.

Nivel 1: Integrado

El último es el denominado nivel integrado, el que representa la  performance del sector en cuanto a madurez digital.

Este valor se mide de 0 a 100 pts. y parte en el tramo de Analógico  Digital, continuando con Principiante Digital, Intermedio Digital,  Avanzado Digital y Líder Digital.

Nivel 2: Dimensiones

Continuando con el siguiente nivel del modelo,  los Impulsores y Habilitadores que conforman  el ITD-C Nivel 3 han sido organizados en un  supra índice, que tiene como objetivo agrupar  los resultados en la dimensión de Cambio  Organizacional. Ésta tiene relación con las  variables denominadas blandas del proceso de  Transformación Digital y la dimensión de  Adopción Digital, que se asocia a aspectos  más tecnológicos y de adopción de  herramientas digitales en las empresas.

El ITD-C de Cambio Organizacional está  compuesto por los índices habilitadores de:  Liderazgo, Visión y Estrategia, y Formas de  Trabajo y Cultura Organizacional. Tiene por  objetivo medir la intensidad del cambio  organizacional en la transformación del  negocio y la adaptación de las personas y sus  formas de trabajar y organizarse, ámbitos  requeridos para incorporar el cambio digital.

Por su parte, el ITD-C de Adopción Digital está  compuesto por los Impulsores de  Digitalización de Procesos y la toma de  decisiones, mientras que el de Tecnología,  incluye manejo de datos y herramientas  digitales. Estos dos impulsores, buscan  evaluar y medir la intensidad de la adopción  de nuevas tecnologías, la transformación en  los procesos y el manejo de datos.

Nivel 2: Dimensiones

Las variables 1, 2 y 3 son Habilitadores de la Transformación Digital,  mientras que las variables 4 y 5 son Impulsores de la Transformación  Digital en las empresas.

Estas variables están compuestas por un número discreto de  preguntas, especialmente formuladas para dar cuenta de los distintos  niveles de desarrollo en cada una de las empresas evaluadas.

La combinación de los resultados obtenidos por las empresas en cada una de  las dimensiones genera un par ordenado de datos que las posiciona en el eje  de las abscisas y ordenadas denominadas como Cambio Organizacional y de  Adopción Digital, re presentándose como un punto en uno de los cuatro  segmentos de intensidad de adopción. Los cuadrantes representan

Básicos

Empresas que se encuentran en el nivel más bajo de evolución digital,  gestionan sus procesos de forma analógica apoyados por tecnologías  básicas, no toman sistemáticamente decisiones basadas en datos, ni están  permanentemente considerando el “feedback” de sus clientes; no cuentan  con liderazgos ni una cultura que habilite el proceso de transformación  digital.

Evolucionados

Empresas que cuentan con líderes con una visión digital  y con la capacidad de movilizar a la organización, lo cual  les ha permitido transformar elementos claves de su  cultura, preparando a la firma para un proceso de  transformación. Son compañías de alta intensidad en  cuanto a cambio organizacional, pero que aún no han  dado un salto cuantitativo en la incorporación de  tecnologías que permitan digitalizar sus procesos.

Tecnológicos

Empresas que han incorporado tecnologías digitales  dentro de sus procesos y que han logrado importantes  avances en su adopción; sin embargo la intensidad del  cambio organizacional ha sido menor, por lo cual  presentan brechas culturales que inhiben el desarrollo  del potencial transformador.

Expertos

Empresas que se encuentran en el nivel más alto de evolución digital, han  implementado estrategias de transformación cultural y de adopción  tecnológica e incorporada a toda la organización en el proceso. Estas  compañías cliente céntricas, son ágiles y flexibles e innovan sistemáticamente  para mejorar la experiencias de sus clientes y optimizar sus procesos,  habilitados por la tecnología.